La era de la flexibilidad: cómo las comunidades energéticas pueden ayudar a estabilizar la red

En los últimos artículos hemos explorado cómo la monitorización energética permite a consumidores y comunidades energéticas comprender mejor sus patrones de consumo y avanzar hacia una mayor soberanía energética, así como el papel que pueden desempeñar herramientas inteligentes como el peer-to-peer energético para aprovechar de forma más eficiente cada kWh generado localmente.

Sin embargo, la transición energética plantea un nuevo reto: no basta únicamente con producir y compartir energía renovable. También será necesario gestionar de forma más inteligente cuándo y cómo se consume esa energía para ayudar a mantener la estabilidad del sistema eléctrico. En este contexto, la flexibilidad energética y la agregación de pequeños consumos distribuidos están emergiendo como una de las grandes transformaciones del nuevo modelo energético. 

La nueva etapa del sistema eléctrico

El sistema eléctrico español está entrando en una nueva etapa. En 2025, las energías renovables ya representaron el 55,5% de la generación eléctrica nacional, una cifra histórica que supera el 56% si se incorpora el autoconsumo. 

España avanza además hacia objetivos aún más ambiciosos: el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima prevé alcanzar en los próximos años una penetración renovable cercana al 80% de la generación eléctrica.

Sin embargo, esta transformación también está cambiando profundamente el funcionamiento de la red. La elevada presencia de tecnologías renovables no gestionables, como la solar y la eólica, está incrementando la volatilidad del sistema eléctrico: cada vez son más frecuentes las horas con exceso de generación y precios muy bajos —o incluso cercanos a cero— seguidas de periodos con elevados costes de ajuste para mantener la estabilidad de la red.

En este contexto, la flexibilidad del lado de la demanda se perfila como una de las grandes prioridades del sistema energético europeo. La idea es sencilla: permitir que consumidores, edificios y comunidades energéticas puedan adaptar temporalmente su consumo para ayudar a equilibrar la red eléctrica y participar activamente en los nuevos mercados de flexibilidad.

La flexibilidad entra en escena

La necesidad de introducir flexibilidad en el sistema eléctrico se está convirtiendo en una prioridad fundamental. En particular, es la flexibilidad del lado de la demanda la que está ganando cada vez más peso. ¿Qué supone esta flexibilidad? Hasta ahora, los problemas en la red lo solventan las propias plantas de generación; si se requería más energía esta se solicitaba en el mercado eléctrico, y si se requería reducir la generación se limitaban plantas en muchos casos solares y eólicas – el famoso curtailment energético. La intención actual es permitir a los consumidores aportar sus recursos para ayudar a corregir los ajustes energéticos a través de su consumo. Plantas industriales con procesos gestionables, comercios con bombas de calor o aerotermia, oficinas que puedan variar la temperatura de su termostato e incluso comunidades de vecinos con electrodomésticos inteligentes como lavadoras programables podrán entrar a este mercado, beneficiándose de compensaciones económicas y ayudando a que la estabilidad de la red se incremente. 

En esta línea, la nueva ley de flexibilidad eléctrica en el Real Decreto 88/2026, de 11 de febrero, busca precisamente facilitar la coordinación de miles de pequeños consumos distribuidos. En él se sientan las bases de lo que va a ser la flexibilidad del lado de la demanda a través de la figura del agregador energético independiente de la demanda. Normalmente, salvo en grandes procesos industriales, los consumos son demasiado pequeños para poder entrar a participar en la red (cuyo requisito mínimo actual es de 1 MW de potencia, unas 300 veces más que el consumo pico de una vivienda habitual). El agregador va a poder reunir una gran cantidad de pequeños consumos de manera que su efecto global sea significativo, pudiendo así participar en los mercados eléctricos de ajuste. Se permitiría así abrir la puerta a grandes cantidades de energía flexible que podrá abaratar los costes del sistema eléctrico aumentando la competencia de los servicios y a su vez encontrar otra vía de financiación para pequeños negocios, industria u organizaciones como pueden ser las comunidades energéticas. 

Las comunidades energéticas, precisamente, presentan grandes oportunidades en este aspecto por dos motivos. En primer lugar, las comunidades son agrupaciones ya asentadas, cuya cooperación interna ha sido probada y que tiene facilidades para iniciar actividades en conjunto. Si bien es cierto que todavía es demasiado pronto para introducir a usuarios residenciales en la gestión de demanda, es relativamente común que una comunidad energética incluya servicios a mayor escala como ayuntamientos o consumos compartidos de grandes comunidades de vecinos, los cuales podrían participar. En segundo lugar, el uso de baterías para comunidades, una fuente ideal de flexibilidad, es cada vez más común en estos proyectos. 

MELIXA: llevando la flexibilidad a proyectos reales

Precisamente para abordar este reto, R2M Solution Spain lidera actualmente el proyecto MELIXA (“Plataforma de gobernanza distribuida para la integración en mercados de flexibilidad”), una iniciativa orientada a explorar cómo comunidades energéticas, edificios públicos y pequeños consumos pueden aportar flexibilidad al sistema eléctrico. 

El proyecto trabaja en el desarrollo de herramientas capaces de coordinar recursos energéticos distribuidos —como almacenamiento, climatización o bombas de agua — para facilitar la participación en futuros mercados de flexibilidad. 

A través de pilotos reales como ManzaEnergía (Manzanares el Real) o Mediana de Voltoya, MELIXA está validando nuevas formas de integrar la flexibilidad distribuida en la red eléctrica de forma eficiente y accesible. 

En el próximo artículo profundizaremos en cómo funciona una plataforma de agregación de flexibilidad y qué papel desempeñan tecnologías como las desarrolladas en MELIXA.

Si estás explorando cómo optimizar el uso de la energía en tu comunidad energética, municipio o proyecto, desde R2M Solution Spain podemos ayudarte a analizar tu caso y definir la estrategia más adecuada para aprovechar el potencial de la flexibilidad energética. Puedes contactarnos aquí.

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