La diseminación en proyectos europeos: cómo conseguir que los resultados lleguen a quienes pueden generar impacto

Un proyecto europeo puede generar conocimiento científico, desarrollar nuevas tecnologías y validar soluciones en entornos reales. Pero existe una pregunta que determina en gran medida su capacidad para generar impacto: ¿qué ocurre después de obtener esos resultados?
Si nadie fuera del consorcio conoce ese conocimiento, si no llega a los profesionales que podrían aplicarlo o si no se pone en contacto con las organizaciones capaces de desarrollarlo, su impacto potencial queda limitado. Aquí es donde entra la diseminación.
En el artículo anterior explicábamos cómo la Comunicación consigue hacer visible un proyecto y construir una narrativa capaz de conectar con diferentes públicos. La diseminación da un paso más: lleva el conocimiento generado por el proyecto hacia las comunidades que pueden comprenderlo, utilizarlo y construir sobre él.
La comunicación consigue que conozcan el proyecto. La diseminación consigue que el conocimiento llegue a quienes pueden hacer algo con él.
1. Identificar los resultados con potencial de transferencia
No todos los resultados necesitan la misma estrategia de diseminación
Un proyecto europeo puede generar decenas de resultados a lo largo de su ejecución. Algunos serán altamente especializados, otros tendrán una aplicación más amplia y otros estarán principalmente vinculados al propio desarrollo del proyecto.
Diseminar no significa poner todos esos resultados en todos los canales disponibles. Antes de decidir si un resultado debe convertirse en una publicación científica, presentarse en un congreso o explicarse en un workshop técnico, es necesario entender qué conocimiento ha generado realmente el proyecto y por qué puede ser relevante fuera del consorcio.
Los resultados pueden adoptar formas muy diferentes: conocimiento científico, desarrollos tecnológicos, metodologías, herramientas, datos, resultados de validación o recomendaciones, entre otros.
La clave no está en clasificarlos por una cuestión puramente administrativa, sino en entender qué valor puede tener cada uno para el ecosistema que existe alrededor del proyecto.
Porque un resultado científico puede ser especialmente relevante para otros investigadores, mientras que una herramienta o metodología puede tener más interés para profesionales del sector. Una recomendación puede ser útil para una administración pública y un aprendizaje obtenido durante un piloto puede resultar valioso para otro proyecto europeo.
Por eso, antes de decidir cómo diseminar, hay que preguntarse: ¿Qué conocimiento merece la pena sacar del consorcio y poner a disposición de otras personas, organizaciones o comunidades?
ENSNARE: diferentes resultados, diferentes oportunidades de conocimiento
Un buen ejemplo es ENSNARE (ENvelope meSh aNd digitAl framework for building Renovation), un proyecto financiado por Horizonte 2020, en donde R2M Solution Spain tuvo un rol muy activo como líder de Comunicación, Diseminación y Explotación y que trabajó para acelerar la rehabilitación profunda de edificios mediante un enfoque industrializado y digital. El proyecto combinó soluciones relacionadas con la envolvente de los edificios, tecnologías digitales, generación y gestión energética y diferentes escenarios de demostración.

Por tanto, ENSNARE no generó un único tipo de conocimiento. El proyecto desarrolló, entre otros elementos, soluciones para la envolvente modular, herramientas digitales, sistemas de adquisición y procesamiento de datos, herramientas de software de apoyo a la toma de decisiones y un Digital Twin, además de diferentes desarrollos relacionados con la generación y gestión energética.
Esto significa que tampoco existe una única forma correcta de diseminar sus resultados. Algunos conocimientos pueden requerir un tratamiento científico y especializado. Otros pueden ser más relevantes para profesionales de la rehabilitación energética o la construcción. Otros pueden resultar de interés para organizaciones que trabajan en la transformación del sector.
El primer paso de la diseminación es, por tanto, entender qué tenemos entre manos. El segundo será identificar quién puede encontrar valor en ello.
Aplicando este proceso de identificación previa, desde R2M categorizamos y priorizamos los resultados antes de lanzar cualquier acción de diseminación:
- Desarrollos tecnológicos e ingeniería: Componentes de fachada prefabricados, kits solares BIST o bombas de calor descentralizadas. Sabíamos que su valor residía en demostrar su viabilidad a fabricantes, constructoras y arquitectos.
- Herramientas digitales: Uso de BIM, el Building Digital Twin y la plataforma de soporte a la decisión (Decision Support Tool – DST). Su interés se concentraba en proyectistas, ingenieros y gestores de software para edificación.
- Metodologías y datos de validación: Los datos de rendimiento térmico y las lecciones aprendidas durante la instalación en los edificios piloto (en España, Italia y Estonia). Este conocimiento era de altísimo valor para otros investigadores y proyectos europeos de rehabilitación.
Priorizar y entender la naturaleza de cada uno de estos avances permitió que no intentáramos comunicar «todo a todos», sino seleccionar qué conocimiento debía salir del consorcio y a quién debía dirigirselo exactamente.
Priorizar qué merece la pena diseminar
Esto también implica aceptar que no todo tiene que llegar a todo el mundo. Una estrategia de diseminación debe concentrar esfuerzos en aquellos resultados que presentan mayor relevancia para comunidades externas al consorcio. Algunas preguntas pueden ayudar a establecer esa prioridad:
- ¿Aporta conocimiento nuevo?
- ¿Puede ser útil para otros investigadores o profesionales?
- ¿Puede aplicarse o reproducirse en otros contextos?
- ¿Responde a una necesidad concreta del sector?
- ¿Genera aprendizajes que sería útil compartir con otras iniciativas?
- ¿Existe una comunidad externa que pueda beneficiarse de ese conocimiento?
Estas preguntas todavía no buscan determinar cómo se va a explotar comercialmente un resultado. Esa es una cuestión diferente, que abordaremos en el siguiente artículo cuando hablemos de Explotación y de los Key Exploitable Results (KERs) y de las estrategias para llevar los resultados más allá del proyecto.
Aquí el objetivo es anterior: identificar qué conocimiento merece salir del consorcio y encontrar a las personas adecuadas para recibirlo.
2. Identificar las audiencias que pueden generar impacto
Antes de elegir el canal, hay que identificar quién puede utilizar ese conocimiento
Una vez identificados los resultados que merece la pena diseminar, el siguiente paso es determinar quién puede encontrar valor en ellos. Un proyecto europeo puede dirigirse a investigadores, empresas, profesionales del sector, administraciones públicas como ayuntamientos, asociaciones, organismos de normalización u otros proyectos europeos. Sin embargo, cada audiencia tiene necesidades diferentes y puede utilizar el conocimiento generado de una manera distinta.
Por eso, la pregunta no debería ser únicamente: ¿A quién podemos llegar?. Sino: ¿Quién puede hacer algo con este conocimiento?
Este cambio de perspectiva es fundamental. La diseminación no busca simplemente maximizar el número de personas alcanzadas, sino conectar cada resultado con los actores que tienen capacidad para comprenderlo, aplicarlo, replicarlo o contribuir a su evolución.
ENSNARE: diferentes resultados, diferentes audiencias
En ENSNARE, esta diversidad era especialmente relevante. El proyecto, trabajó para acelerar la rehabilitación profunda de edificios mediante un enfoque industrializado y digital, combinando soluciones para la envolvente, tecnologías digitales, generación y gestión energética y diferentes escenarios de demostración.
Un proyecto con este alcance no podía dirigirse a una única comunidad. Los investigadores podían estar interesados en los resultados científicos y metodologías desarrolladas. Los estudios de arquitectura, empresas constructoras y profesionales de la rehabilitación podían encontrar más valor en las aplicaciones prácticas y los resultados obtenidos en los pilotos. Los proveedores tecnológicos podían estar interesados en determinados desarrollos digitales y energéticos, mientras que administraciones y asociaciones sectoriales podían encontrar relevantes las implicaciones de estos avances para el sector.
El propio plan de ENSNARE refleja esta diversidad, señalando entre sus principales grupos alcanzados a legisladores, investigadores, actores industriales y profesionales de la construcción. Esto demuestra por qué el stakeholder mapping es una herramienta importante dentro de la diseminación: permite identificar qué actores están relacionados con cada resultado y qué papel pueden desempeñar en su difusión o utilización.
Y no todos tienen que ser usuarios directos. Una asociación sectorial, por ejemplo, puede actuar como multiplicador, ayudando a que el conocimiento llegue a una comunidad profesional mucho más amplia. ENSNARE trabajó con organizaciones como BuildUp, European Facade Network, Architects’ Council of Europe, ASEFAVE, GBC Italia o RICS, entre otras.

Lo mismo ocurre con otros proyectos europeos. ENSNARE desarrolló actividades de búsqueda de sinergias entre proyectos europeos y clustering con iniciativas como PLURAL, Step-Up, BuildUPspeed, Switch2Save, Greenest, DRIVE0, INFINITE o SmartBuild4EU, creando espacios para compartir conocimiento y generar sinergias dentro del ecosistema europe.
De la audiencia al canal
Una vez identificados los actores relevantes, podemos decidir cómo queremos relacionarnos con cada uno de ellos. Un investigador no necesita necesariamente el mismo formato que un profesional de la construcción. Una administración pública no busca la misma información que un proveedor tecnológico. Y una asociación sectorial puede necesitar materiales que pueda trasladar posteriormente a su propia comunidad.
Por eso, la audiencia debe preceder al canal. Primero decidimos quién necesita conocer el resultado y qué queremos conseguir con esa interacción. Después decidimos si tiene sentido utilizar una publicación científica, un congreso, un workshop, un evento sectorial, una colaboración con una asociación o cualquier otro formato.
Y esta es precisamente la transición hacia el siguiente paso: diseñar una estrategia de transferencia adaptada a cada audiencia.
3. Diseñar la estrategia de transferencia
Cada audiencia necesita un formato diferente para convertir el conocimiento en acción
Una vez identificados los resultados relevantes y las audiencias a las que queremos llegar, queda una tercera pregunta: ¿cuál es la mejor manera de conectar a ambos?
Aquí es donde entran las herramientas de diseminación. Pero su elección no debería responder a una lista predeterminada de actividades. Un paper, un congreso, un workshop, un webinar técnico, una visita a un piloto o una colaboración con otro proyecto pueden ser herramientas muy diferentes, pero todas responden a una misma lógica:


Si queremos compartir conocimiento científico con investigadores, una publicación académica o una conferencia especializada puede ser adecuada. Si queremos que profesionales conozcan una solución aplicada, un workshop, una demostración o una visita a un piloto puede generar una interacción mucho más útil. Cuando el objetivo es trasladar conclusiones a responsables políticos, un documento técnico o un policy brief puede ser más eficaz. Y cuando buscamos compartir aprendizajes con iniciativas que trabajan sobre retos similares, el clustering con otros proyectos europeos puede abrir nuevas vías de colaboración.
Por tanto, no se trata de utilizar más herramientas, sino de utilizar la herramienta adecuada para cada objetivo.
ENSNARE: combinar canales para llegar al ecosistema adecuado
La estrategia de ENSNARE refleja precisamente esta lógica. El proyecto combinó diferentes formatos y puntos de contacto para acercar sus resultados a comunidades científicas, técnicas y profesionales.
Un ejemplo es el Prefab Cluster, una colaboración con otros proyectos europeos que se encontraban en diferentes etapas de madurez. Los proyectos participantes mantuvieron reuniones periódicas para compartir experiencias y aprendizajes, y organizaron actividades conjuntas desde el año 2021 hasta el final del proyecto, co-organizando clustering workshops en las conferencias Sustainable Places de los años 2021, 2022, 2023 y 2024. Además, esta colaboración resultó en dos publicaciones de alto nivel:
- La edición especial de la revista Journal of Facade Design and Engineering “Multifunctional Façades for Renovation through Industrialization”,
- La publicación del Position Paper: “Boosting the Renovation Wave with Modular Industrialized Renovation Kits: mapping challenges, barriers and solution strategies”.
De esta forma, el cluster se convirtió en una herramienta para intercambiar conocimiento y generar sinergias con otras iniciativas europeas.
A lo largo del proyecto se alcanzaron 18 publicaciones en revistas científicas peer-reviewed open access y 5 artículos en revistas técnicas, mientras que los socios participaron en 32 conferencias, ferias y eventos relacionados con la construcción y la rehabilitación.

Estos canales permitían compartir conocimiento especializado y, al mismo tiempo, entrar en contacto directo con profesionales y organizaciones del sector. A lo largo de los años, por ejemplo, R2M participó en grandes ferias del sector de la construcción industrializada como GENERA, MIPIM, REHABEND, ECOMONDO y REBUILD, espacios que reúnen a perfiles vinculados a la energía, la construcción, la inversión y el sector inmobiliario. Presentar ENSNARE en este tipo de eventos permitía acercar sus soluciones a stakeholders que podían estar interesados en conocer nuevas tecnologías y enfoques para la rehabilitación y transformación de los edificios, generar conversaciones y detectar posibles conexiones con el ecosistema profesional. Para ello, se utilizaron stands, materiales y vídeos del proyecto, mientras otros socios presentaban ENSNARE en eventos técnicos especializados.
Además de los eventos sectoriales, ENSNARE buscó visibilidad y reconocimiento dentro de la industria a través de iniciativas como los premios especializados. Un ejemplo fue la participación de Riventi en los FAE Innovation Awards 2024, donde recibió el reconocimiento FAE Innovation 2024 por su trabajo relacionado con ENSNARE. Este tipo de acciones permitió presentar los resultados del proyecto en espacios directamente vinculados con el sector y poner la innovación desarrollada en contacto con potenciales actores industriales.
Para llegar a una audiencia más amplia, más allá de las comunidades técnicas directamente vinculadas al proyecto, ENSNARE utilizó también canales digitales como el blog y las redes sociales. El proyecto publicó 10 artículos en su blog, compartidos posteriormente a través de diferentes canales, con contenidos destinados a explicar los avances y resultados de ENSNARE de una forma accesible para una audiencia más general. De esta manera, estos canales permitían ampliar la visibilidad del proyecto y acercar sus resultados a personas que no necesariamente participaban en las comunidades profesionales o científicas directamente relacionadas con la rehabilitación energética.


Además, el proyecto fue diseminado en canales de comunicación externos relevantes del sector, gracias al trabajo de difusión realizado por R2M. Algunos de estos son:
- European Facade Network
- Facade World
- RHC Platform
- BuildUP
- Empresa XXI
- Construible
- Interempresas
- Asefave
Los eventos también pueden utilizarse para generar conversaciones con los stakeholders más relevantes alrededor de los resultados. El evento final “ENSNARE Demo Day” permitió presentar los desarrollos del proyecto y reunir a perfiles de interés para su evolución posterior. Este evento contó con la participación de autoridades públicas, empresas de construcción, arquitectos, proveedores tecnológicos y académicos, creando un espacio para intercambiar opiniones sobre los resultados y sus posibles aplicaciones.
Además, R2M desarrolló factsheets específicas para los Key Exploitable Results (KERs) del proyecto, concebidos como materiales que podían utilizarse posteriormente para presentar y apoyar la explotación de cada resultado de ENSNARE. Aunque la explotación pertenece a una fase diferente de la estrategia de impacto, estas herramientas muestran cómo la diseminación puede preparar el terreno para que los resultados sigan avanzando más allá del proyecto.
La combinación de estas herramientas es importante porque cada una cumple una función diferente: una publicación permite profundizar en el conocimiento, un evento facilita la interacción directa con profesionales, los canales digitales amplían el alcance y el clustering permite conectar conocimientos y comunidades.
Por eso, diseñar una estrategia de diseminación no consiste en decidir cuántos eventos organizar o cuántos contenidos publicar. Consiste en responder a una pregunta mucho más sencilla: ¿Cuál es la mejor forma de poner este conocimiento en contacto con esta audiencia?
Y una vez que esa conexión se ha producido, aparece la siguiente pregunta: ¿cómo sabemos si realmente ha funcionado? Ahí es donde entran los indicadores de diseminación y transferencia.
4. Medir si la transferencia realmente ha ocurrido
Diseminar no consiste en publicar resultados. Consiste en conseguir que el conocimiento llegue a generar una respuesta.
Una estrategia de diseminación no puede evaluarse únicamente contando cuántas publicaciones se han realizado, cuántas personas han asistido a un evento o cuántas veces se ha compartido un contenido.
Estas métricas son útiles para conocer el alcance de una actividad, pero no necesariamente indican que el conocimiento haya llegado a las personas adecuadas. Por eso, además de los indicadores tradicionales de comunicación, una estrategia de diseminación debe incorporar métricas que permitan observar qué ocurre después de poner los resultados en circulación para lograr la transferencia de conocimiento.
Algunos ejemplos pueden ser:
- nuevas colaboraciones con investigadores, empresas u organizaciones;
- solicitudes de información sobre determinados resultados;
- descargas o consultas de documentación técnica;
- participación de perfiles relevantes en workshops o eventos;
- publicaciones científicas y su posterior citación;
- interés mostrado por empresas o profesionales;
- invitaciones a presentar los resultados en nuevos espacios;
- reutilización de metodologías, datos o materiales;
- interés de otros proyectos en incorporar o desarrollar determinados aprendizajes.
La diferencia puede parecer pequeña, pero es fundamental. 10.000 visualizaciones nos dicen que un contenido ha tenido alcance. Diez solicitudes de información de organizaciones directamente relacionadas con el resultado nos dicen mucho más sobre su relevancia.

El caso de ENSNARE:
En ENSNARE, por ejemplo, el seguimiento de la comunicación y diseminación no se limitó a contabilizar publicaciones. El proyecto registró indicadores relacionados con su presencia digital, eventos, publicaciones, asociaciones y actividades de clustering para evaluar si el conocimiento estaba provocando una respuesta real en el sector.
- Validación e interés de la industria: Conseguir el reconocimiento del FAE Innovation Award permitió comprobar que la propuesta de valor de las soluciones industrializadas no solo se difundía, sino que despertaba el interés directo del tejido empresarial e industrial.
- Transferencia efectiva entre proyectos afines: En lugar de medir solo la asistencia a eventos, evaluamos el compromiso del Prefab Cluster, donde proyectos europeos como PLURAL o StepUP colaboraron activamente en 4 talleres en Sustainable Places y en la co-creación de documentos técnicos conjuntos (Joint Papers).
- Respuesta orientada a la explotación: Con la elaboración de las 10 Factsheets de los KERs y la celebración del Evento Final del Proyecto, la métrica de éxito no fue el aforo, sino las interacciones bilaterales generadas con fabricantes, autoridades y gestores interesados en replicar las soluciones de los demostradores reales (España, Italia y Estonia).
Demostramos así que la verdadera transferencia no se mide por cuánto contenido pones en circulación, sino por la capacidad de generar conexiones y respuestas relevantes en la comunidad receptora.
Esto demuestra por qué los KPIs de diseminación deberían responder a una pregunta más ambiciosa que “¿cuánto hemos difundido?”: ¿Hemos conseguido generar conexiones relevantes alrededor del conocimiento que queríamos compartir?
Y esa es la diferencia entre medir actividad y medir transferencia.
El valor de contar con un partner especializado
Diseñar una estrategia de diseminación eficaz requiere mucho más que saber crear contenidos o gestionar canales de comunicación. En proyectos europeos, los resultados suelen ser altamente técnicos y están dirigidos a comunidades con necesidades muy específicas. Por eso, el partner responsable de la diseminación debe ser capaz de comprender el conocimiento que hay detrás de cada resultado y, al mismo tiempo, entender el ecosistema al que debe llegar.
Esto implica combinar diferentes capacidades:
- Comprender la tecnología, para identificar qué aspectos del resultado son realmente relevantes.
- Seleccionar y priorizar el conocimiento, evitando comunicar todo de la misma manera.
- Traducir contenidos técnicos, adaptándolos al nivel de conocimiento de cada audiencia sin perder rigor.
- Conocer el ecosistema, identificando investigadores, empresas, asociaciones, administraciones y proyectos con los que establecer conexiones.
- Diseñar los puntos de contacto adecuados, seleccionando formatos y canales en función del objetivo.
- Medir la respuesta, diferenciando entre alcance, interacción y señales reales de transferencia.
En R2M Spain entendemos la diseminación como una parte estratégica del proceso de innovación, no como una colección de actividades que se ejecutan al final de un proyecto.
Nuestra experiencia en proyectos como ENSNARE nos permite trabajar precisamente en ese punto de conexión: entender la tecnología, identificar quién puede encontrar valor en ella y construir las vías necesarias para que ese conocimiento salga del consorcio y llegue al ecosistema adecuado.
Porque un resultado que permanece dentro del proyecto es solo conocimiento generado. Cuando ese conocimiento encuentra a las personas capaces de utilizarlo, compartirlo y construir sobre él, empieza realmente a generar impacto. Y, sin embargo, todavía queda una pregunta: ¿qué ocurre con aquellos resultados que tienen potencial para convertirse en soluciones, servicios o nuevas oportunidades una vez que el proyecto termina?
Ese será el siguiente paso de nuestra serie: la explotación de resultados y el papel de los Key Exploitable Results (KERs) en la transformación del conocimiento en valor sostenible.
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